El método científico en las ciencias sociales y las aportaciones de método de análisis de la Política Exterior.

 

I.

El presente trabajo tiene como objetivo el análisis de ambos métodos de trabajo. No obstante resulta de mi interés profundizar un poco en un tema un tanto polémico, ¿las sociales son ciencias? El uso del método científico para el estudio de diferentes temas así lo comprueba, a pesar de las opiniones de muchos investigadores de las llamadas ciencias duras o exactas.

La ciencia es un conjunto de conocimientos ordenados metódicamente sobre alguna materia. El propósito de esta no es sólo describir los fenómenos observados sino explicarlos y, si se puede, predecir acontecimientos futuros.

Anteriormente se pensaba que la ciencia se expresaba a partir de conceptos, hoy se admite que es a través de enunciados, los universales y los existenciales. Los primeros pretenden ser válidos en todo momento y lugar. Los existenciales hacen referencia a una zona o a un momento específico. Sólo los enunciados presentados a manera que sea posible refutarlos son científicos, los otros los consideramos metafísicos. De hecho, cuando se refuta un enunciado universal se verifica uno existencial.

Bajo ese entendimiento, la ciencia entonces, funciona de manera deductiva y no inductivamente, como ya han escritos grandes pensadores como Karl Popper y el mismo Descartes.

El tercero, conducir ordenadamente mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más compuestos, e incluso suponiendo un orden entre los que no se preceden naturalmente.[1]

Planteamos una teoría y deducimos sus consecuencias examinándolas a través de observaciones, experimentos, evidencia empírica, contraejemplos, razonamiento lógico, crítica racional etc. Examinar es someter las teorías e hipótesis a algunos de esos procedimientos para averiguar si son verdaderas o falsas, de manera que al final del trabajo podamos identificar la frontera entre lo científico y lo metafísico.

Es justamente aquí donde se debe resaltar el papel de la teoría en la ciencia, ya que es ésta la que pretende dar una explicación fehaciente acerca del objeto de estudio. Esas explicaciones se expresan a través de hipótesis (suposiciones) que deben corroborarse para ser consideradas como científicas. Corroborar una hipótesis es indispensable en la ciencia. Si no la corroboramos no estamos haciendo ciencia sino ideología expresada en opiniones. En el momento que una teoría dejara de ser refutable dejaría también de ser científica.

Durante años he escuchado decir que las ciencias sociales son radicalmente distintas a las ciencias exactas, que en las sociales el sujeto y el objeto de conocimiento son el mismo y, por ello, no puede haber objetividad; que el análisis depende de una posición de clase; que en las sociales no se valen juicios de valor porque sesgan la investigación; que la verdad no existe, sino verdades; que las hipótesis no se pueden demostrar como en las ciencias duras y que no existen o no podemos descubrir, leyes generales. Pero todas esas ideas son equivocadas.

Lo de que el sujeto y el objeto del conocimiento son el mismo y por ende impide la objetividad es una verdadera tontería. Se trata de un ser humano estudiando a otros, a la sociedad o a una parte de ella; el sujeto y objeto no son los mismos. Nada impide que un hombre se pueda estudiar a sí mismo con objetividad, nadie se conoce mejor que uno mismo.

Desde mi perspectiva, la objetividad no reside en el investigador individual sino en el método científico. Lo esencial de la ciencia es su método. La objetividad no es un asunto de personas sino de la correcta utilización del método. El biólogo o el químico se identifican con su objeto de estudio tanto como un politólogo o un sociólogo. La pretensión de objetividad tampoco implica ausencia de juicios de valor. El investigador es un ser humano y como tal no sólo está influido por muchas cosas sino también tiene gustos y predilecciones, lo importante es que no los imponga a su investigación, que no la sesgue o utilice una hipótesis ad hoc para obtener el resultado que quiere.

No admitir como verdadera cosa alguna, como no supiese con evidencia que lo es; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención y no comprender en mis juicios nada más que los que se presentase tan clara y distintamente a mi espíritu, que no hubiese ninguna ocasión de ponerlo en duda.[2]

Un investigador social puede con toda legitimidad oponerse a un gobierno que favorece la desigualdad o que atenta contra las libertades a condición de no sesgar la investigación para que dé el resultado que desea. Hay que diferenciar lo que es el resultado de la investigación de las opiniones personales, la episteme de la doxa.[3]

Al desarrollar este breve análisis sobre la metodología científica en las ciencias sociales no puedo dejar de lado a la lógica. La lógica nos enseña a eliminar las contradicciones. La llamada coherencia interna de una teoría es indispensable. ¿Y por qué hay que eliminar contradicciones? Porque una contradicción señala una falsedad. Encontrar una contradicción es encontrar una falla, un error en la investigación que debe ser eliminado o resuelto. Al utilizar correctamente la lógica podemos llegar a un modelo de predicción científica, que no es lo mismo que una profecía.

Para concluir con esta primer parte de mi ensayo y dar paso al método de estudio de la Política Exterior concluyo que si bien las ciencias sociales no pueden tener el mismo grado de exactitud que las ciencias naturales si pueden aplicar las herramientas que proporciona la ciencia para su análisis. Elaboran teorías que buscan explicar fehacientemente el objeto de estudio y deben corroborarlas para que sean consideradas como científicas. Una teoría se corrobora a través de observaciones, experimentos, evidencias, contraejemplos, razonamiento lógico y crítica racional. Las ciencias sociales necesitan de la lógica, deben usar fuentes fidedignas y sentar premisas verdaderas para que sus conclusiones lo sean.

II.

Una de las aportaciones más grandes que se han hecho al estudio de las relaciones internacionales es, sin duda alguna, el método analítico de estudio de la política exterior. Elaborado por el doctor José G. Cabra Ybarra, y perfeccionado a través del tiempo por quienes fueron sus alumnos, esta herramienta de estudio nos proporciona un enfoque diferente al manejado tradicionalmente dentro la disciplina que estudiamos.

Como hice referencia en la primera parte de mi ensayo, para obtener un conocimiento científico es necesario ante todo tener coherencia y sentido, características que nos proporciona el método de estudio de la Política Exterior (PE). A través de un rigor metodológico nos brinda un modelo lógico para poder teorizar sobre las relaciones entre los Estados y a su vez separar las concepciones metafísicas de la real, de la científica. Podemos concebir entonces a la PE de dos maneras de acuerdo a la escuela del doctor Cabra Ybarra: como una práctica entre estados y como una disciplina a estudiar.

De igual manera es necesario identificar características comunes entre naciones al momento del estudio de la PE:

*Todas las naciones tienen PE, ya que es esta la que vincula a las naciones.

*Toda acción en PE tiene un fin predeterminado, una motivación.

*Todas las naciones han construido un Estado.

Para la correcta estructuración del análisis es necesario delimitar los alcances del concepto de PE, trabajo que también nos han facilitado quedando conceptualizado de la siguiente manera, Política Exterior: “todas aquellas actitudes, decisiones y acciones de un Estado, frente a otros Estados, para el logro de sus propósitos y la defensa de sus intereses nacionales.”[4] Establecido el concepto podemos decir que la PE es un proceso de simbiosis política-social.

Al momento de realizar la PE los estados deben tomar en cuenta tres consideraciones, a) la subsistencia misma del Estado, b) su seguridad, c) el bienestar de sus nacionales. Es en esta última instancia en la que el interés se puede modificar y beneficiar solo a los que ostentan el control del país,

Una vez teniendo el concepto general es necesario conocer los componentes de la misma.

1.- Actitudes

2.- Toma de decisiones.

3.- Acciones.

4.- El Estado.

5.- El medio internacional

6.- Los propósitos.

El proceso, por lo tanto, consiste en la planeación de una política que inicia con la definición del Interés Nacional, y continúa con la evaluación constante de los factores variables de situación, la interpretación y medición del medio internacional, la determinación de los objetivos y metas a alcanzar, la elaboración de estrategias que fijen vías de acción pertinentes conforme a las capacidades que se posean en cada momento, la toma de decisiones con base en las estrategias formuladas, la ejecución de la política de acuerdo con las vías de acción elegidas y, por último, la evaluación general de la política que tome en cuenta la motivación que le ha dado vida al proceso, tanto como los objetivos que han sido previamente establecidos[5]

Como podemos observar a través de esa descripción procesal el método de análisis de la política exterior surge como una necesidad de explicación científica a la única política que está dirigida a un escenario que no está bajo el control del Estado. “un proceso continuo de etapas interdefinibles e interrelacionadas”

Nos encontramos ante un método que integra las diversas aristas del conocimiento político, económico y social en función de poder determinar el actuar de un Estado en un escenario y contexto que pueden ser benévolos o perjudiciales, un escenario que sufre modificaciones constantes.

La importancia del método sin duda alguna es esa, el poder comprender procesos que a la vista de muchos son incomprensibles, a través del riguroso análisis y procesamiento de información poder determinar el porqué de muchas situaciones y poder prevenir lo que puede pasar en el acontecer internacional y sus repercusiones a nivel interno.

Bibliografía:

1.- BRIONES, G. (1996): Metodología de la Investigación Cuantitativa en las Ciencias Sociales.

Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior. Bogotá: ICFES.

2.- DESCARTES, René. Discurso del Método, México, Editorial Tomo, 2006. Pp. 30-60

3.- HERRERA, David. La política exterior como pensamiento estratégico y la funcionalidad de las estrategias dentro de una concepción procesal [en línea], México, Escenarios XXI, Año II, Núm. 10, Jul-Ago 2011.

4.- VILLALBA, César. ¿Qué es política exterior? (Reflexiones en torno al concepto) [en línea], México, Escenarios XXI, Año II, Núm. 10, Jul-Ago 2011.


[1] René Descartes, Discurso del Método, México, Editorial Tomo, 2006. Pág. 35

[2] Ídem

[3] En la Grecia antigua era la forma de llamar al conocimiento y la opinión respectivamente.

[4] César Villalba Hidalgo, ¿Qué es política exterior? (Reflexiones en torno al concepto) [en línea], México, Escenarios XXI, Año II, Núm. 10, Jul-Ago 2011.

[5] David Herrera Santana, La política exterior como pensamiento estratégico y la funcionalidad de las estrategias dentro de una concepción procesal [en línea], México, Escenarios XXI, Año II, Núm. 10, Jul-Ago 2011.

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Publicado el 30 marzo, 2013 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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